Una mochila, café de especialidad y una buena dosis de energía positiva. Así nació uno de los proyectos más originales que hoy recorre las calles de Puerto Montt.
En medio del tráfico matutino de Puerto Montt, cuando los autos avanzan lentamente y la rutina parece repetirse cada día, aparece una escena poco habitual: un joven con una mochila llena de café caliente, saludando a los conductores y ofreciendo una pausa inesperada en medio del taco.
Así nació El Café del Taco, un emprendimiento que transformó una situación cotidiana —el tráfico de la ciudad— en una experiencia distinta, cercana y, sobre todo, humana.
Detrás de esta idea está Miguel Ángel Gallardo Contreras, ingeniero civil industrial, bombero voluntario y emprendedor. Pero más allá de los títulos, Miguel se define por algo mucho más simple: la convicción de que incluso los momentos más comunes del día pueden convertirse en experiencias positivas cuando se hacen con energía y buena disposición.
Una idea que nació en el taco
La historia comenzó cuando Miguel se encontraba evaluando su próximo paso laboral. Podía buscar un trabajo tradicional o intentar crear algo propio. En ese proceso se conectaron varias experiencias de su vida: haber trabajado como promotor regalando café con una mochila, administrar una cafetería y un intercambio académico en Medellín, Colombia, donde tuvo la oportunidad de conocer de cerca el mundo del café visitando el eje cafetero.
En ese momento vivía en el sector de La Vara, en Puerto Montt, un lugar donde cada mañana se forma un intenso tráfico vehicular. Fue entonces cuando apareció la pregunta que daría origen a todo: ¿Y si vendo café de grano directamente en el taco?
La idea parecía simple, pero llevarla a la práctica no fue tan fácil. Primero debía conseguir el equipamiento adecuado. Tras buscar opciones en Chile y descubrir que no existían mochilas cafeteras disponibles, finalmente encontró una en Coyhaique a través de Marketplace. Después de reunir el dinero y esperar casi dos semanas, la mochila llegó a Puerto Montt. El primer intento no fue precisamente alentador. Salió una tarde a vender… y no vendió ni un solo café.
Pero al día siguiente decidió probar en el lugar correcto: el taco matutino de La Vara. Esa mañana vendió 20 cafés. Con el paso de los días, la demanda fue creciendo hasta que comenzó a vender toda la mochila. Así comenzó una historia que, sin buscarlo, terminó captando la atención de muchas personas en la ciudad.
Café en movimiento
Con el tiempo, el proyecto fue evolucionando. Las lluvias del invierno y las condiciones climáticas hicieron que las ventas en el taco disminuyeran, lo que llevó a Miguel a explorar nuevos espacios. La costanera de Puerto Montt apareció como una alternativa natural. Allí comenzó caminando, ofreciendo café a quienes paseaban por el sector. En medio de ese ambiente deportivo y activo, surgió otra idea: vender café en patines. Compró un par, pero rápidamente se dio cuenta de que podía ser arriesgado manejar café caliente mientras aprendía a patinar. La solución llegó con un scooter eléctrico, que hoy forma parte del sello del proyecto.
La escena es tan curiosa como memorable: café de especialidad, una mochila a la espalda y un emprendedor recorriendo la ciudad sobre ruedas.
Café de especialidad en formato urbano
Desde el inicio, Miguel tuvo claro que el café debía ser más que una bebida rápida. Hoy trabaja con Café Llanquihue, una tostaduría ubicada en Puerto Varas que importa café desde Colombia. La variedad que utiliza actualmente es Calbuco, un café 100% arábico con perfil intenso, buen cuerpo y un aroma marcado.
El método de preparación es mediante percolación, una técnica que permite mantener un buen nivel de sabor incluso cuando se prepara café en grandes cantidades, algo fundamental para un formato ambulante. Además del clásico café negro, con el tiempo se han sumado nuevas preparaciones, como cortado con leche sin lactosa y mocaccino.
Más que café: una experiencia
Pero si hay algo que realmente diferencia a El Café del Taco, no es solo el formato ni el café. Es la relación que se genera con las personas. En los tacos matutinos comenzaron a repetirse los mismos clientes día tras día. Miguel empezó a recordar nombres, preferencias e incluso cuánta azúcar quería cada conductor en su café. “Siempre existía ese deseo mutuo de comenzar el día con buena energía”, cuenta.
En la costanera la experiencia se amplió aún más. Turistas, deportistas, familias y visitantes de distintas ciudades comenzaron a acercarse, muchas veces después de haber visto los videos en redes sociales. No es raro escuchar a alguien decir: —“¡Él es el chico del café!” Y lo que sigue suele ser una foto, una conversación o simplemente una sonrisa compartida.
Historias que aparecen en el camino
En este recorrido han surgido también encuentros inesperados. Uno de los más curiosos ocurrió con Sorin, un ciclista proveniente de Rumania que se encontraba participando en el desafío Final Frontier Patagonia, una travesía en bicicleta desde Puerto Montt hasta Ushuaia. La interacción entre ambos quedó registrada con una cámara 360 en un video que mezcla inglés básico, humor y café caliente.
Otro momento memorable ocurrió cuando Miguel se encontró con el influencer Darwin Davet, de Punta Arenas, justo el primer día que decidió grabar cómo vendía café en la costanera. Pequeños encuentros que, de alguna forma, se transforman en parte de la historia del proyecto.
Energía positiva como filosofía
En el Instagram de El Café del Taco aparece una frase que se repite constantemente: energía positiva. No es un eslogan. Es una forma de trabajar.
Para Miguel, cada persona que se detiene por un café merece una interacción cercana, amable y honesta. Muchas veces las conversaciones van más allá de la bebida: turistas piden recomendaciones de lugares para visitar, personas preguntan por panoramas o simplemente comparten unos minutos de conversación.
“Cada persona carga su propia mochila”, dice. “A veces un café, una sonrisa o una conversación pueden alegrar un poquito el día.”
Un proyecto que recién comienza
El futuro de El Café del Taco todavía se está escribiendo. Entre las ideas que rondan está la posibilidad de replicar este modelo en otras ciudades de Chile e incluso en el extranjero. También existe la opción, en algún momento, de abrir una cafetería física que mantenga el mismo espíritu cercano que caracteriza al proyecto.
Por ahora, el foco sigue siendo avanzar paso a paso. Seguir recorriendo la ciudad, encontrándose con las personas y demostrando que a veces las ideas más simples —cuando se hacen con cariño, constancia y autenticidad— pueden transformarse en algo mucho más grande.
Porque, al final del día, El Café del Taco no se trata solo de café. Se trata de encuentros. De historias. Y de esos pequeños momentos que pueden cambiar el ánimo de una mañana cualquiera.
📍 Dónde encontrarlo
Principalmente en el Parque Costanera de Puerto Montt durante el mediodía y las tardes.
También suele estar presente en el Estadio Chinquihue cuando juega Deportes Puerto Montt.
📲 Instagram: @elcafedeltaco









