Bordados Doris: El arte, la pasión y la resiliencia de una mujer del sur

Conoce la historia de esta gran mujer y súmate al Segundo Encuentro de Bordoras del Fin del Mundo 2025. 

A los 9 años, en Ancud, mientras asistía a sus clases de Técnico Manual, Doris Anita Avendaño Pérez descubrió un mundo que la acompañaría por siempre: el bordado. Con apenas una aguja y un trozo de tela, se abrió la puerta a un espacio de libertad y creatividad que más tarde se transformaría en su pasión, su emprendimiento y su manera de inspirar a otras mujeres.

Hoy, a sus 53 años, casada hace 35 y madre de un hijo profesional ya adulto, Doris recuerda con emoción cómo ese primer bordado marcó el inicio de un largo camino de aprendizajes, desafíos y logros. “Siempre esperaba con ansias esas horas de bordado porque sentía que mi mente volaba sin límites. Nunca imaginé que muchos años después este sería mi mundo”, cuenta.

De dueña de casa a emprendedora

Durante muchos años, Doris fue dueña de casa y dependía económicamente de su esposo. Aunque esa etapa fue valiosa —pues le permitió criar y acompañar de cerca a su hijo—, llegó un momento en que se preguntó qué más podía aportar a la sociedad. La respuesta fue dura: sentía que se había olvidado de sí misma. Esa reflexión fue el impulso para atreverse a emprender y construir un proyecto propio.

El aliento de una amiga y compañera de bordado, Angélica, fue clave. “Ella siempre me decía que tenía paciencia para enseñar y buen gusto para combinar colores. Fue quien me dio el empujoncito que necesitaba para dar mi primer paso”, recuerda Doris.

El bordado como terapia y comunidad

Con lanas 100% naturales y esterillas de algodón, Doris trabaja diversas técnicas —punto cruz, crewel, bargello, puntipunto, entre otras—, siempre inspirada en la naturaleza, la cultura y los colores vibrantes de las tendencias actuales. Pero más allá del oficio, para ella el bordado es una forma de sanación: “El bordado es tu mejor compañero, nunca te critica, siempre está ahí para escucharte”.

Ese mismo espíritu la llevó a organizar el Encuentro de Bordadoras, un espacio donde mujeres de distintas edades y realidades comparten, aprenden y encuentran en la comunidad un lugar de apoyo. “Me di cuenta de que no es solo bordar, es también la necesidad de sentirnos escuchadas y acompañadas”, señala.

Nuevos desafíos

Doris no se detiene. Entre sus próximos proyectos está el lanzamiento de un libro para las amantes del multipunto, pensado para que cualquiera pueda aprender sin necesidad de un curso presencial. También se prepara para el Encuentro de Bordadoras del Fin del Mundo 2025, que se realizará el 25 de octubre en el Hotel Bellavista de Puerto Varas.

Además, sueña con que su historia motive a más mujeres a emprender: “Aunque estén con los bolsillos vacíos, sigan adelante. Sean constantes, disciplinadas, pacientes y nunca dejen de amar lo que hacen. El camino no es fácil, pero siempre vale la pena”.

Una mujer que inspira

El testimonio de Doris refleja cómo la pasión y la perseverancia pueden transformar la vida. Hoy, sus bordados no solo embellecen hogares, sino que también entregan paz y esperanza a quienes los realizan. Su mayor satisfacción, confiesa, es escuchar a sus clientas decir: “Gracias Doris, tus diseños me ayudan a encontrar un poco de paz en mi vida”.  Con gratitud, dedica sus logros a su esposo Juan Solís y a su hijo Juan Pablo: “Sin ellos, Bordados Doris no sería posible”.

Más que un emprendimiento, Bordados Doris es una invitación a descubrir la calma en los pequeños hilos de la vida, recordándonos que siempre hay tiempo para volver a bordar nuestros propios sueños.

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IG @bordados_doris