Las muestras estarán en exhibición desde el 24 de enero al 28 de febrero y 26 de marzo. Esta iniciativa cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales.
Como cada 8 de enero, en el Galería de Arte Bosque Nativo se celebra un nuevo aniversario. Este año son 33 años desde que la Galería Bosque Nativo abrió sus puertas, bajo el alero de su directora María Angélica Lapostol Luco, con el fin de tener un espacio dispuesto para las artes y la cultura. Primero comenzó en Puerto Varas, en un pequeño local cercano al Hotel Colonos del Sur, siendo su primera exposición de Emilio Aldunate. En paralelo estuvo también en Puerto Montt, pero no fue hasta el 2002, que un amigo de María Angélica le propuso una idea que parecía descabellada: instalarse en Casa Raddatz, lugar que se convirtió en su hogar hasta el día de hoy.
“Hoy no solo celebramos 33 años de gestión cultural en Puerto Varas, celebramos el haber creado una comunidad, que creció gracias a cada persona que se cruzó en mi camino para ir construyendo lo que somos hoy”, dice María Angélica Lapostol, su Directora.
Esta celebración íntima se realizó el mismo día en el que inauguraron dos muestras nuevas que estarán durante febrero y marzo, respetivamente. Se trata de “Espíritu Libre” de Rafael Lara y “Animita de Chiloé” de Guillermo Grez. Ambas exposiciones reflejan la naturaleza y misticismo de Chiloé, isla que además cumple 200 años de anexión con el territorio nacional.
Rafael Lara y Espíritu Libre
Esta exposición póstuma presenta el recorrido circular de la obra gráfica de Rafael Lara. Se trata de la curaduría realizada por Dan Cameron y Ramón Castillo que reúne cerca de 30 grabados del artista realizados a inicios del 2000, con diferentes técnicas como hueco grabado, xilografías, litrografías, aguafuerte y buril.
La obra de Rafael se ha convertido en un poderoso recordatorio de que, para quienes continúan buscando formas ideales de vivir libremente en el mundo, las formas de expresión artística más impactantes son aquellas que nos devuelven fielmente a la esencia de esa búsqueda.
“Sus grabados en blanco y negro desafiaron el cromatismo y lo monumental, las escalas impresionantes de grises y semi tonos, las expresivas líneas y texturas en xilografía o metal, desafiaron lo pequeño y anecdótico. En lo simple del agua, en las ramas de un árbol, en los pies en el agua, en las montañas y los cielos de su wenu mapu, estaba derramado el amor intenso que tenía por lo suyo y los suyos. En el palpitar de su piuque habitaba el testimonio de un peñi indomable y frágil, por eso tal vez, fue capaz de unir en un mismo movimiento el cielo y la tierra, el viento y el mar, a través del poder de las imágenes, haciendo evidente lo luminoso y lo tempestuoso, como si hubiese protagonizado una consagración de la naturaleza, una sinfonía intensa, ruidosa, sutil y bellamente violenta. Sus grabados eran oraciones, homenajes, recuerdos, invocaciones y visiones del futuro, pewmas o portales a otros mundos que le venían desde lejos, como él mismo señaló.” (Ramón Castillo, fragmento catálogo Espíritu Libre, 2024)
Guillermo Grez y Animita de Chiloé
En esta instalación, Guillermo Grez no solo reproduce estas arquitecturas del duelo, sino que las transmuta en un ejercicio estético barroco latinoamericano contemporáneo, donde lo sagrado y lo profano se funden en un solo abrazo matérico. A través de un lenguaje de excesos, líneas orgánicas y claroscuros, el artista maneja el horror vacui para colmar el vacío dejado por la muerte prematura. Mediante el ensamblaje, otorga a la figura humana la cualidad de una reliquia pagana que reclama su lugar en el espacio sagrado, mientras que su gráfica autorreferencial crea una cosmogonía propia que reinventa la imaginería popular
chilota.
El artista utiliza materiales reciclados y descontextualizados como elementos de culto: latas oxidadas, plásticos recuperados, maderas náuticas y cestería se entrelazan con una pintura de trazo libre. Esta elección no es azarosa; el reciclaje simboliza la persistencia de la vida en aquello que ya fue descartado.
La obra de Grez es un testimonio visual del sincretismo y el mestizaje a flor de piel. Por un lado, hereda la estructura del retablo español; por otro, rescata la raíz profunda del pensamiento mapuche-huilliche, donde el alma del fallecido no se retira, sino que permanece como guardiana del territorio. Estas animitas son, en esencia, centinelas del paisaje y el territorio.
Las exposiciones estarán abierta a todo público desde el 24 de enero al 28 de febrero de 2026 en Centro Cultural Bosque Nativo, ubicado en Vicente Pérez Rosales 1309, Puerto Varas.La entrada es liberada.
Centro Cultural Bosque Nativo, forma parte del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Gobierno de Chile.


