José Mario Hernández Gallardo presenta su libro: Femicidio en Puerto Varas

La novela está escenificada en Puerto Varas, Puerto Montt, Osorno y Llanquihue durante Fiestas Patrias. El libro puede adquirirse – en formato impreso o digital – a través de la página www.amazon.com (Hay que ingresar el título del libro “Femicidio en Puerto Varas” y aparecerán todos los datos para realizar la compra).

El crimen ocurre en la plácida y pequeña comuna de Puerto Varas, un rincón chileno lleno de colorida vegetación, cerros, volcanes, lagos; paraíso turístico visitado por extranjeros de todo el mundo y paisanos durante todo el año. A través de la sobria narración, a veces poética, el autor va describiendo la singular belleza de la región y su riqueza natural. El carácter, el ingenio y la unicidad chilena va representada en los relucientes diálogos y los pensamientos de los personajes.

El interés del lector comienza desde que el antagonista, el ingeniero Samuel Klien, sube la escalera para esconder el fardo en el entretecho de su propia residencia. El suspenso lo logra el narrador insinuando durante todo el primer capítulo que el ingeniero perpetuó el asesinato, especulación confirmada por los medios de comunicación. Es más, no se sabrá quién está oculto en la bolsa, encontrada por los sagaces detectives, hasta el día de la autopsia. La evocación del terrible accidente, como lo llama el asesino, ocurrido el viernes 13 de septiembre, lo martirizará a través de sus pensamientos, justificaciones y pesadillas.

El novato y excéntrico detective de la PDI (la policía de investigación criminal de Chile) es designado, por pura coincidencia, y es emparejado con la guapa inspectora Camila, para comenzar la búsqueda de la desaparición de la profesora Lilia; después de encontrar el cadáver, los policías se dedican a perseguir y recopilar pruebas del sospechoso número uno: el astuto, poderoso y elusivo ingeniero Klien, esposo de la profesora. Ambos investigadores resolverán el acertijo que mantendrá al lector en vilo hasta el final.

En medio de esta tensión policíaca se encuentra Casemiro, alias el Borrego, personaje secundario, descrito con tanta maestría que sin él la historia no tendría coherencia. Es el único testigo del homicidio que no presenció; pero al mismo tiempo es el elemento clave para resolver el misterio. Un chico huérfano e ingenuo, cuando le conviene, manipulado por el dinero del femicida y por las circunstancias de su vida injusta, sórdida, sarcástica.

El ritmo de la novela, es decir la trama, lo va tejiendo el autor con los hilos de la dicotomía: a un día lluvioso lo precede un deslumbrante sol, después de un diálogo amoroso entre los protagonistas viene una odiosa discusión, el ingeniero no se adapta al clima desértico prefiere el lluvioso sureño, la candidez es sustituida por la astucia, etc. Entre este suspenso hay momentos de diversión, representados por los mitos, las costumbres y tradiciones durante las Fiestas Patrias, el día más patriótico de la nación, que es el centro de la historia.

En la novela el feminicidio es motivado, como suele suceder, por los celos, el machismo, la prepotencia, el orgullo. Horripilante acto pocas veces expuesto en nuestra sociedad, por lo repugnante, por la reputación familiar, porque la víctima es una mujer. En la actualidad esta clase de fatal violencia ya no debería ocurrir. Nuestro reconocimiento al escritor Hernández Gallardo; por tocar tan espinoso tópico; y convertirlo en una obra literaria de deleite y cavilación.

 

 

 

 

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