La noche de san Juan: En búsqueda de tesoros

Por: Agustín Oyarzún Velásquez – Profesor de Lenguaje y Comunicación / Investigador Paranormal

Se dice que la Noche de San Juan es mágica, que es una fecha especial en donde las energías son especialmente altas y es propicio abrir portales o probar suerte. También se dice que durante esta noche el diablo sale a ofrecer tentadores tratos, revelar tesoros y presentarse de aterradoras maneras a los aventureros nocturnos.

Acá en el sur, existe la creencia extendida sobre que para estas fechas los tesoros, conocidos popularmente como “entierros”, se revelan a los valientes que estén dispuestos a encontrarlos, mediante horrendas apariciones – tales como animales monstruosos, alimañas, serpientes, etc. – o grandes llamaradas en medio de caminos. “Se dice que el diablo coloca esas cosas ahí”, cuentan algunas personas.

Antes de continuar, debemos tener claro que esta festividad es europea, y de origen pagano, la cual giraba en torno al solsticio de verano. Antiguamente, se encendían grandes hogueras con la intención de dar más energía al astro rey, ya que, a contar de este día, se creía que “el sol se hacía más débil”; por otro lado, desde la perspectiva religiosa, se considera el 24 de junio como el nacimiento de San Juan Bautista. De esta manera, se mezclaron ambas festividades con el pasar de los años, dando origen a una festividad cristiana con costumbres y tradiciones paganas. Dependiendo de donde nos ubiquemos geográficamente, estas varían, siendo las más comunes la prueba de las tres papas, el espejo y la fuente con agua, conseguir la flor de la higuera o aprender a tocar la guitarra “misteriosamente”.

Respecto a lo que nos convoca acá, los entierros realmente son antiguos tesoros sepultados. Según las creencias populares, estos no pueden buscarse en compañía de un familiar sanguíneo directo, no debe portarse ni mencionarse nada relacionado con Dios o los santos – ya que recordemos que “el diablo los coloca ahí” – ni temer a las apariciones que se presentan. Cualquier incumplimiento con estas reglas, hará que el tesoro se convierta en tierra, para muestra, un pequeño relato, contenido en mi libro “Historias Paranormales y otros sucesos extraños” (2018):

“Para la víspera de la noche de san Juan – 23 de junio – era típico que se hagan celebraciones acá en el sector. Mi padre solía asistir a ellas y para regresar a la casa usualmente tomaba el mismo camino. Por ese lugar siempre veía cosas extrañas, como las famosas apariciones, o animales poco comunes, entre otras cosas. Una vez, sospechando que en ese lugar podía haber un ‘tesoro’, se puso de acuerdo con un primo para ir a excavar el sitio. Después de un largo rato, lograron encontrar algo: una caja de metal sepultada. Al verse ‘recompensados’ tras su ardua labor, su acompañante exclamó efusivo: ‘¡por fin primo, Dios se acordó de nosotros!’. Luego de esto, sacaron la caja metálica y la abrieron. Grande fue su sorpresa al ver que esta solo contenía tierra”.

Acá nos damos cuenta que se incumplió una de las reglas: no mencionar a Dios o los santos, por ello, su fortuna se transformó en tierra. Ahora bien, ¿esto puede ser posible? ¿Realmente existen tesoros sepultados por ahí esperando a quien los encuentre? ¿El diablo de verdad los coloca en esos lugares?

Si bien esto puede resultar extraño para quienes no han escuchado estas historias jamás, o no han presenciado las tan temibles apariciones, es cierto, en parte obviamente; al parecer sí existen tesoros sepultados, dispersos en distintas partes del campo chileno, pero no ha sido ningún ente maligno quien los ocultó.

Primeramente, tomemos como antecedente que es altamente probable que los españoles ocultaran sus riquezas y tesoros, sepultándolos bajo tierra en vasijas, ante inminentes ataques enemigos; de este modo, se evitaban robos. Por lo demás, cuando los jesuitas fueron expulsados de América en 1767, debido a las acusaciones de intervencionismo político contra la corona española y enriquecimiento, dejaron diversos tesoros dispersos y ocultos en diferentes puntos del continente, incluyendo Chile, siendo muchos de ellos, escondidos bajo tierra. De este modo, todas estas riquezas han permanecido ahí durante siglos.

Se cree que son estos cofres y vasijas precisamente a los que hacen referencia las historias de los entierros. Sin embargo, ¿de dónde surge la creencia de apariciones y llamaradas que revelarían su posición? En realidad, esto parece tener una explicación científica: las monedas de oro se oxidan, liberan toxinas y gases en la atmósfera que, la mezclarse con el oxígeno, producirían llamas. Del mismo modo, esto ocasionaría que, al encontrarse cerca e inhalarlo, la gente crea ver apariciones espectrales, al intoxicarse con él. Por lo menos, es la explicación que el escritor e investigador calbucano Esteban Barruel ha encontrado a este particular fenómeno, y con la cual comulgo.

El que existan tesoros aún ocultos por ahí es un hecho, constantemente se suelen encontrar piezas arqueológicas de gran valor y una que otra moneda de oro. Que el diablo las haya puesto ahí, seguramente fue una invención de su época para evitar que los curiosos se acercaran a estos sitios y se los robaran.

Dicen que esta fecha es propicia para rituales, y quienes han realizado alguno aseguran que sí dan resultado. Vea e intente usted alguno, puede que le dé resultados, y si es valiente y ha escuchado de lugares que arden durante esta fecha, acérquese y excave, con cuidado eso sí, puede que se encuentre un tesoro.

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