Tantas palabras y aún nos cuesta comunicarnos

Por: Milagros Rojas – IG @prof.milagrosrojas

No tenemos idea del número de palabras que intercambiamos a diario para expresar ideas, deseos o sentimientos.  En algunas ocasiones nos valemos de un diccionario, porque hemos creado tantas, que una gran cantidad se nos escapan debido a que desconocemos su significado. Sin embargo, cada palabra que sale de nuestra boca no tiene un sentido completo para el otro, a menos que esté muy clara la intención que ponemos en ella.

 

La comunicación no son solo palabras.

La comunicación ha sido siempre un tema de gran interés para el ser humano. Nos hemos hecho grandes estudiosos de la naturaleza y hemos logrado comprender cómo se produce la comunicación entre los individuos de muchas especies. Para ellos, simples sonidos, movimientos o cambios de color pueden ser suficientes para emitir un mensaje.

La comunicación humana tal vez sea algo más compleja. Las personas se expresan de diversas maneras, a veces una mirada, un gesto o una acción son suficientes para transmitir un mensaje. Sin embargo, el eje central de nuestra comunicación son las palabras, con las que construimos oraciones y expresamos nuestras ideas.

Actualmente contamos con una gran plataforma de comunicación donde las imágenes, los videos y los mensajes de voz, se han incorporado a nuestra vida, aumentando las posibilidades para expresarnos. A pesar de eso, la humanidad sigue adolecida de la capacidad para transmitir sus pensamientos, sentimientos o emociones de forma clara, y ser entendidos sin quedar dudas o llevar a interpretaciones equivocadas. Al parecer las palabras y estas nuevas formas de expresión no son suficientes para lograr una comunicación efectiva. (1)

 

La intención en las palabras

Nuestra complejidad como seres pensantes nos ha vuelto manipuladores de la palabra.  Cualquier situación puede llevarnos a ser incongruentes entre lo que decimos y lo que realmente queremos manifestar, entorpeciendo la efectividad en la comunicación. ¿Cuántas veces hemos dado un si o un no por respuesta, cuando realmente deseamos expresarnos en forma contraria? Todos en algún momento lo hemos hecho.

También resulta común no ser directos cuando queremos exponer nuestros deseos o requerimientos. Los dejamos en forma sobrentendida. Pareciera que queremos que el otro “adivine” la intención en nuestras palabras, y si no lo logra, nos sentimos frustrados.

Si queremos recibir agua, debemos pedir agua. Hablar de lo saludable y rica que es, no le da al otro la información de que deseamos beberla.

 

Nuevas palabras se incorporan

La comunicación entre grupos con diferencias de edad puede verse afectada por la introducción de vocablos nuevos. Cada generación de individuos tiene palabras que les pertenecen. Llegan al vocabulario de la época, algunas se quedan y otras simplemente con el tiempo no se siguen usando.

Los que somos más antiguos tenemos la sensación de que los más jóvenes estuvieran creando un nuevo idioma. Se tratan con sus pares utilizando palabras que para nosotros son desconocidas o incluso algunas las consideramos ofensivas. Pero volviendo a la intención, posiblemente no tienen el propósito de ofenderse. No estamos obligados a incorporar cualquier vocablo a nuestro vocabulario. Sin embargo, es importante actualizarnos para entender lo que se nos quiere transmitir, y poder expresar nuestras consideraciones al respecto.

La incorporación de palabras nuevas también puede atribuirse a la gente que viene de otros lugares. Estas personas posiblemente usen palabras ajenas a nuestro vocabulario y pueden causarnos dudas de su significado o de la intención de su uso. En estos casos, detener la conversación para aclararlos es lo más conveniente, nos evitará posibles incomodidades o malentendidos y, por el contrario, nuestro vocabulario tal vez pueda enriquecerse.

 

La palabra consciente para lograr una comunicación efectiva

Cada palabra que sale de nuestra boca es fundamental para lograr una comunicación efectiva. Es importante que aprendamos a usarla de manera consciente, asegurándonos que en cada una de ellas van claramente nuestras intenciones y deseos. Si no estamos claros en lo que queremos comunicar, difícilmente el que escucha podrá entendernos.  En la práctica, puede ser un gran trabajo, incluso se puede complicar cuando deseamos expresar emociones, pensamientos o sentimientos que no serán agradables para el que recibe el mensaje. Vivir en armonía con los demás y hacer un uso sincero de la palabra es complejo.

El reto estará en que nuestras palabras logren tejerse unas con otras, dándonos la posibilidad de expresarnos y a los otros de escuchar. Procuremos llevar una conversación cordial y respetuosa, en el lugar y en el momento oportuno. Si todos los elementos están debidamente conjugados, hay gran posibilidad de lograr el objetivo.

 

Para comunicarse de manera efectiva, debemos darnos cuenta de que todos somos diferentes en la forma que percibimos el mundo, y usar este conocimiento como una guía para la comunicación con los demás.

Tony Robbins

 

REFERENCIAS:

1. Castro S. Comunicación Efectiva [Internet]. Instituto Europeo de Psicología Positiva. IEPP; 2019 [citado el 2 de junio de 2022]. Disponible en: https://www.iepp.es/comunicacion-efectiva/

 

 

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